MANIFIESTO DE PRIMAVERA
Han leído bien el título: esto es un manifiesto. Y nace como consecuencia de reconsiderar mi inveterada actitud personal de "buey suelto bien se lame", hasta abocarme a desterrarla. A la vejez viruelas, dirán algunos; más vale tarde que nunca, digo yo. Y como pertenezco a esa tribu de escritores impúdicos que sólo saben comunicarse echando su vida sobre el papel hoy vengo a contarles que, contra todo lo que he sostenido hasta la fecha, a partir de ahora tendré carné de un partido político; si me aceptan, digo. Ya, ya sé que es un cambio radical de actitud, y por eso voy a tratar de sintetizar las razones que lo han provocado.






A pesar de los avances que las mujeres han experimentado estos últimos años, tanto en el terreno social, como en el laboral y en el político, avances producto, fundamentalmente, de la lucha y reivindicaciones; y aunque en los últimos tiempos se han aprobado leyes, que sin duda han significado un avance en las políticas institucionales, éste no se ha materializado suficientemente en lo concreto, en medidas reales que se hayan implementado y presupuestado de manera efectiva.
Cuando empecé a estudiar inglés y alemán me hacía mucha gracia que esta gente estuviese continuamente dando las gracias a todo el mundo, y con una sonrisa en los labios. "Parecen idiotas", pensaba. Pero con los años he tenido la oportunidad de comprobar que todo va mejor si hacemos ese esfuerzo.





